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HAY SALIDA PARA CADA APURO

¿Cuál es tu punto débil a la hora de comer?

Busca tu perfil en las 3 descripciones y descubre cómo podrías mejorar tu estado físico.     

1. Tus almuerzos típicos: CARNES CRUDAS Y QUESOS

Sabías que una porción estándar de embutidos contiene hasta 790 miligramos de sodio, o sea, un tercio de ingesta diaria recomendada. El queso industrial no es mucho más sano: algunas variedades hasta aportan 400 miligramos de sal en una porción.

¿Te parece que la celulitis se nota mucho en tu piel?
Pues, los alimentos con alto contenido de sodio como carnes curadas, tocino y quesos causan retención de agua. La hinchazón y el exceso de agua pueden hacer que la celulitis sea más visible.

Reemplazo:


compra de manera inteligente y busca las versiones de estos alimentos bajas en sodio, come muchas frutas y verduras y asegúrate de beber agua continuamente durante el día. 

 

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2. La comida que siempre está a mano: PIZZA

Una dieta rica en grasas saturadas  (pizzas) puede provocar que subas de peso, ya que todas las grasas contienen 9 calorías por gramo de grasa. No sé si lo sabías, pero eso es más del doble de la cantidad que se encuentra en los carbohidratos y la proteína.



Reemplazo:


a pesar de no tener mucho tiempo, es posible preparar una cena sintener que llamar a la pizzería. Una buena ensalada con pechuga de pollo y verduras a la parrilla, con un poco de parmesano, ¡es simple, rápido y sobre todo saludable!

 

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3. Son las 10 de la noche: ¡ATAQUE AL FRIGORÍFICO!

Te suena la historia de no comer nada nutritivo en todo el día, pero al llegar a casa, con cada bocado estás más hambriento hasta que al final te devoras todo lo que ves: un pedazo de empanada,  un poco de pasta que te quedó del día anterior, un chocolate con un poco de helado…

Para colmo esta comida te sienta pesada y no te deja dormir. Como una consecuencia lógica estás ganando mucho peso.



Reemplazo:


tómate 10 minutos la noche anterior para meter un muslo, un poco de verduras y alguna patata al horno. La comida se asa sola, a ti solo te queda sacarla del horno. Métetela en un táper y llévatela al trabajo.

No te olvides de llevar también alguna fruta y ve comiéndolo todo poco a poco. Así no llegarás a casa con ganas de bajarte el frigorífico entero.

 

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